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Educación para todos

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Desde 1990, año en que se celebró la Conferencia de Jomtien, Tailandia, co-organizada por la UNESCO y el Banco Mundial, la comunidad internacional no ha dejado de movilizarse afín de cumplir su ambicioso objetivo de conseguir que el acceso universal a la educación básica para el año 2000 se convierta en una prioridad para los gobiernos y la ayuda internacional.

• Las metas
•  La financiación de la Educación para todos
•  Otros obstáculos para la consecución de la Educación para todos

Las metas de la Educación para todos

Podemos decir que se han llevado a cabo importantes progresos, en particular en Asia y América Latina, pero la movilización de los gobiernos nacionales y de la ayuda pública al desarrollo no ha estado a la altura de las metas propuestas. De todos modos, en 2000, diez años más tarde, el mundo contaba aún con 875 millones de adultos analfabetos, mientras que 113 millones de niños en edad escolar de primaria carecían de oportunidad alguna de ser escolarizados, más del 60% de ellos niñas. Además, uno de cada cuatro niños no termina la escuela primaria. En África esta proporción es de uno de cada dos.
El Foro de Dakar del año 2000 dio lugar a la iniciativa mundial «Educación para todos» centrada en torno a seis objetivos:

  • Desarrollo de la protección y la educación de los más pequeños
  • Conseguir para 2015 una Escolarización Primaria Universal, es decir, una enseñanza primaria gratuita, de calidad y a término 
  • Alcanzar las competencias necesarias para el desarrollo de la vida cotidiana 
  • Mejorar en un 50% el nivel de alfabetización de adultos 
  • Erradicar las desigualdades de género 
  • Mejorar la calidad de la educación en todos sus aspectos

Estos objetivos no son ajenos a los Objetivos del Milenio para el Desarrollo. Al menos dos de ellos son comunes a ambos: la consecución de la escolarización primaria universal y el fomento de la igualdad entre los sexos. Sin embargo, Educación para todos pretende, además, la consecución de otros Objetivos del Milenio indirectamente, sobre todo mediante los efectos inducidos sobre los factores sanitarios y medioambientales de las poblaciones. 

La financiación de la Educación para todos

En materia de financiación, el compromiso del Foro de Dakar es evidente: "que ningún país que haya contraído un compromiso serio en pro de la educación básica vea contrariados sus esfuerzos por falta de recursos". 

En 2002, este compromiso se concretizó en un acuerdo mundial, la iniciativa Fast Track, destinada a acelerar la consecución de la escolarización primaria universal. Este programa beneficia a los países que presentan una política sectorial considerada «verosímil». El objetivo consiste en reunir a los socios capitalistas ante una iniciativa común con el fin de acelerar el ritmo de la escolarización primaria.

Desde el año 2000, la cuantía de la ayuda en beneficio de la educación ha aumentado, alcanzando en 2003 los 1,9 mil millones de dólares estadounidenses, es decir, un 3% del total de la ayuda pública al desarrollo. Sin embargo, resulta fundamental seguir incrementando los recursos financieros, ya que los últimos análisis estiman en 5 o 6 mil millones de dólares la cuantía anual indispensable para la consecución de dicha escolarización primaria universal, la cual supone sólo uno de los 6 objetivos del Foro de Dakar.   

Otros obstáculos en la consecución de la Educación para todos

Además del déficit financiero, la iniciativa Fast Track ha identificado otros tres obstáculos fundamentales en la consecución de la Educación para todos:

  • el déficit político: numerosos países no disponen aún de una política educativa global que movilice los recursos adecuados. La iniciativa Fast Track prevé un soporte técnico para estos países mediante los Fondos de Desarrollo de los Programas Educativos;
  • el déficit de competencias: la implantación de políticas eficaces choca con la carencia de competencias por parte de los Estados, tanto a nivel central como local. Los programas de consolidación de las competencias están destinados a colmar esta laguna.
  • el déficit de información: la ausencia de estadísticas y de intercambio de información entre la administración central y la periférica es perjudicial para el buen desarrollo del sistema, ya que provoca una pérdida de eficacia.