La AFD en Bolivia

En América Latina, la AFD tiene como mandato la promoción de un crecimiento verde y solidario, enfatizando en los sectores de intervención sobre la conservación ambiental, los retos del cambio climático y la reducción de las desigualdades.

Las actividades de la AFD en Bolivia comenzarán a lo largo de 2015 y se concentrarán principalmente en el sector energético (diversificación de las diferentes fuentes de energía - el mix), en el agua y el saneamiento, así como en el modelo de la ciudad sostenible.

Apoyo a los campesinos del altiplano boliviano

14/06/2017

En Bolivia, la pobreza es mucho más acentuada en las zonas rurales, y en especial en el altiplano, planicie inhóspita cerca de la frontera con Perú. Ante los rigores del clima y la pobreza de los suelos, los campesinos tienen dificultades para subvenir a sus necesidades. La asociación Secours Catholique propone un programa, financiado por la AFD, que ayuda a los pequeños productores a consolidar su seguridad alimentaria.

 

El altiplano boliviano es junto con la meseta del Tíbet la región habitada más alta del mundo. Es un hábitat extremo. A unos 50 kilómetros de la ciudad de La Paz, y a 4 mil metros de altura, se encuentra la pequeña localidad de Calamarca (“pueblo de piedra”). En este lugar, expuesto a un clima riguroso y frio, con condiciones meteorológicas cambiantes, en donde el agua es un recurso escaso, los habitantes siempre han vivido de sus tierras.

Esas condiciones de vida, que ya en sí resultan difíciles, se han agravado con el cambio climático, que aquí es una realidad innegable. La inestabilidad se ha incrementado, ha impactado los regímenes de lluvias y generado largos periodos de sequía, lo cual pone en riesgo la continuidad de las prácticas agrícolas tradicionales, y por ende la seguridad alimentaria de los habitantes. Ante la creciente pobreza, muchos habitantes huyen del altiplano para probar suerte en otros lugares.

 

Fomentar prácticas agrícolas sostenibles

Para hacer frente a esta situación, el Secours Catholique propone un programa de apoyo a los pequeños productores de Calamarca y de una localidad vecina, Colquencha. Cuenta con el apoyo financiero de la AFD y del Fondo Francés para el Medio Ambiente (FFEM) . A nivel local, las comunidades reciben asesoría del CIPCA (Centro de Investigación y Promoción del Campesinado) .

El programa tiene por objetivo promover un manejo sostenible de los recursos naturales y de las prácticas agrícolas, que integra totalmente la nueva situación climática… Apoyar esas iniciativas es influir en el desarrollo de la economía campesina e indígena, además de limitar el éxodo rural.

El respaldo del CIPCA ha resultado determinante: su asesoría técnica y distribución de material ya han beneficiado a 150 familias. Gracias al trabajo de esta ONG se pudo desarrollar la ganadería para producción lechera, el cultivo de hortalizas orgánicas en invernadero y se implementó un sistema de riego que resiste a los efectos del cambio climático. También se instaló una bomba de agua solar.

“Gracias a los invernaderos, pudimos diversificar nuestra producción ya que cultivamos plantas que no se pueden dar en el altiplano al aire libre, como tomates, lechugas o pepinos. Ahora, los consumimos en casa: ¡introdujimos nuevos alimentos en nuestra dieta!”, señala Severo Mamani, productor y jefe de la comunidad de Caluyo, Calamarca.

 

El reto de la comercialización

Este apoyo también permitió que los campesinos se organizaran: “Creamos la Asociación de Productores Agrícolas de Calamarca, porque juntos somos más fuertes en el mercado local y protegemos mejor nuestros intereses”, añade Severo.

Un poco más lejos, a 20 minutos de distancia en automóvil, Colquencha: aquí, la esperanza reposa en un proyecto de lechería que también cuenta con el respaldo del CIPCA. Como en Calamarca, los resultados del programa son tangibles: más independencia y resiliencia ante los cambios.

“Ahora producimos lácteos como queso fresco y yogur. ¡Como productores resistimos mejor ante las evoluciones del mercado lácteo y vendemos nuestros productos localmente!”, explicó Justina Mamani, miembro de la asociación de mujeres productoras de lácteos de AIMPROLEM.

 

Más responsabilidades para las mujeres

Otro de los desafíos planteados es la integración de las mujeres y de los jóvenes en la economía campesina local. Para el CIPCA la capacitación de mujeres “líderes” es una prioridad a largo plazo. “No debemos contentarnos con tener influencia sobre el sector productivo. Queremos intervenir en temas socio-políticos.Por ejemplo, las mujeres desempeñan un papel primordial en la economía rural. Están destinadas a ser agentes de cambio en la agricultura y la nutrición”.

Hacer frente. Adaptarse. Y luego asumir el desafío… paso a paso, el CIPCA planta semillas de esperanza y de cambio en los altiplanos.



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