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El grupo AFD ha empezado a desarrollar un tipo de créditos estímulo con una tarifa que se ajusta a los progresos realizados por los prestatarios en materia de prácticas ambientales, sociales o de gobernanza (ASG).


Promover la emergencia de un modelo de desarrollo sostenible, lograr que las empresas sean más virtuosas en materia social o de gobernanza: el financiamiento puede contribuir a lograrlo. En todo caso es lo que pretende la AFD que desde hace varios años respalda la emergencia de un nuevo modelo de financiamiento sostenible para permitir que los sistemas financieros desempeñen una función central en las transiciones económicas, sociales y ambientales.

Para avanzar y permitir que los sistemas financieros contribuyan plenamente a la consecución de los ODS, se pueden implementar procedimientos cada vez más ambiciosos. Ese es el sentido de la iniciativa de la Agence Française de Développement, que cuenta desarrollar créditos de impacto, cuya tasa de interés se ajuste a la consecución de objetivos extra financieros relacionados con prácticas ambientales, sociales y de gobernanza (ASG). Muy concretamente, la AFD está dispuesta a revisar a la baja sus tarifas de préstamos durante su periodo de reembolso si los impactos logrados van más allá de los criterios y objetivos fijados a priori.

Préstamos escalonados a diez o quince años

Los objetivos no financieros, así como las modalidades para verificar los avances del prestatario hacia esos objetivos, se determinarán en la fase de negociación del crédito. Este último se podrá escalonar durante un periodo de diez a quince años. Por ejemplo, para un crédito común a diez años la primera evaluación de impactos al cabo de tres años permitirá, en caso de ser positiva, reducir las tasas de interés para los siete años restantes.

En noviembre de 2019, se lanzó un proyecto piloto de tipo primer crédito y calificado de margen ajustado que se asignó en esa misma fecha a un banco turco, el Banco Industrial de Desarrollo de Turquía (TSKB). La AFD prestó 85 millones a la TSKB para que financie a empresas que asuman una perspectiva de género (carreras, salarios…) y de promoción del empleo femenino. En 2016, la TSKB ya había obtenido un préstamo de 100 millones de euros, que había transferido a empresas involucradas en esos temas. Pero aún no existía esa idea de reducir el margen de la AFD en caso de buenos resultados.

El financiamiento como palanca de transformación

El objetivo consiste en animar a los bancos públicos socios de la AFD a seguir avanzando en el análisis de impactos y en la evaluación de los efectos de los proyectos generados con el tiempo, ya sea a nivel de las prácticas de su propia institución o en la evolución de las prácticas de su clientela.

Por una parte, este proceder incita a los bancos a implementar métodos de análisis multisectoriales para mejorar el seguimiento de los impactos de las inversiones financiadas gracias a los recursos de la AFD, por ejemplo al enfocarse no únicamente en el impacto medioambiental sino también en las prácticas de la empresa en materia de igualdad de género.

Por otra parte, motivará a los bancos públicos socios de la AFD a transformar sus propias prácticas, tanto a nivel interno (adoptar estrategias climáticas, consolidar la igualdad de género, etc.) como en materia de política de créditos (creación de nuevos productos específicos, introducción de nuevos criterios de selección de proyectos, etc.). Lo cual permitirá ampliar el impacto de los proyectos de la AFD al conjunto de la cartera de préstamos, es decir más allá de los efectos directamente relacionados con las inversiones financiadas gracias a la línea de crédito temática facilitada por la AFD.

El TSKB ha emprendido ese camino, y hoy puede destacar por una política de recursos humanos innovadora, que ha permitido promover el empleo femenino (las mujeres representan 55 por ciento del total de empleados), sin olvidar a los cargos directivos ( 51% de ejecutivos son mujeres).
Una estrategia que se aplica en función de tres ejes

Esos préstamos con margen ajustado corresponden plenamente a la estrategia de la AFD en materia de sistemas financieros, la cual consiste en intervenir en éstos últimos para transformar las trayectorias de desarrollo. Esta estrategia se aplica en función de tres ejes: acceso al financiamiento, consolidación de los sistemas financieros y, por último, transición, con asistencia para la transformación de las prácticas de los actores bancarios. Esta nueva manera de proceder puede constituir un poderoso vector de cambio de los comportamientos en los sectores financieros. 

La división Sistemas Financieros de la AFD ha identificado en todo el mundo varias instituciones financieras públicas socias que podrían sumarse a este nuevo proceder: bancos públicos con los que la AFD ya mantiene una relación de confianza y que, de manera ambiciosa, se han involucrado en ámbitos como el financiamiento climático o, más ampliamente, el financiamiento de las ODS.


 

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