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Petit livre de l'investissement pour la nature Global Canopy AFD biodiversité
En colaboración con la AFD, la ONG Global Canopy publica una nueva edición de la guía Le Petit livre de l’investissement pour la nature (El Pequeño Libro de las Inversiones para la Naturaleza), en el que se pone de relieve la falta de fondos dedicados a la protección de la biodiversidad y, sobre todo, se establece el inventario de las herramientas financieras que pueden modificar esa tendencia. Se trata de un verdadero manual destinado a las partes interesadas en el financiamiento del futuro marco mundial para la biodiversidad.

Reorganizar la economía mundial para que proteja la vida sobre la Tierra en lugar de dañarla no es solamente fundamental, sino también posible. Ése es, en resumen, el mensaje que busca transmitir a los decisores  (gobiernos, negociadores internacionales, empresas) el Petit livre de l’investissement pour la nature (en francés) que publicó, el pasado lunes 11 de enero, la ONG medioambiental Global Canopy, en colaboración con la Agence Française de Développement (AFD).

La fecha no tiene nada de casual: ese mismo día, en París, se llevó a cabo una nueva edición de la Cumbre One Planet, enteramente dedicada a la biodiversidad y destinada a intensificar la movilización de la comunidad internacional sobre el tema, con vistas a la 15.ª Conferencia de las Partes (COP15) del Convenio sobre la Diversidad Biológica. Previsto para realizarse en Kunming, China, el evento se aplazó al 2021 y será decisivo para incitar a los Estados y a los actores económicos a realizar mayores esfuerzos para proteger a la naturaleza.
El reto es mayúsculo: entre 1970 y 2016 las poblaciones animales disminuyeron en promedio de 68 %, debido a presiones ejercidas sobre su hábitat, a la sobreexplotación, a los impactos del cambio climático y a contaminaciones del medio ambiente. Sin embargo, la vida salvaje, animal y vegetal, es fundamental para nosotros: purifica el agua y el aire, nos proporciona alimentos, madera y medicamentos de los que dependemos, además de dar forma a los paisajes en los que vivimos.

Falta financiamiento para proteger a la naturaleza 

Le Petit livre de l’investissement pour la nature se presenta como una guía práctica sobre los distintos mecanismos financieros que permiten a los actores públicos y privado involucrarse e invertir a favor de la protección de la biodiversidad durante los próximos diez años, y más allá. “Los negociadores, inversionistas o responsables políticos encontrarán ahí ideas y herramientas”, señala Julien Calas, investigador de la AFD, especialista en biodiversidad, que participó en la redacción de la guía. 

Esta guía tiene su origen en la COP-10 sobre diversidad biológica, organizada en 2010 en Nagoya, Japón. En aquella época, el “little book” es un “little pink book”, un libro rosa que presentaba soluciones de financiamiento a favor de la naturaleza y que tenía un tamaño suficientemente pequeño como para guardarse en el bolsillo -el detalle es de importancia.
Todos hablaban de ese libro. El formato y el contenido impactaron a los negociadores, ya que la mayoría no tenía experiencia en el funcionamiento de los mecanismos financieros útiles para la biodiversidad”, recuerda Julien Calas.

Le Petit livre de l'investissement pour la nature biodiversité AFD Global Canopy

 

Diez años después, la utilidad de esta guía sigue siendo de actualidad desgraciadamente. Aunque se estima que para financiar la biodiversidad mundial se necesitan entre 722 000 y 967 000 millones de dólares de aquí a 2030, en realidad se le dedican apenas 124 000 a 143 000 millones de dólares al año, es decir seis veces menos. “Tenemos que despertarnos: proteger a la naturaleza no requiere más de 1 % de la riqueza mundial. Pero en la actualidad falta voluntad política y un marco incitativo para generar recursos adicionales y reorientar los gastos nefastos”, observa Julien Calas.

Si una parte de ese financiamiento se necesita para conservar la biodiversidad -alrededor de 176 000 a 250 000 millones de dólares al año de aquí a 2030 para las zonas protegidas terrestres, marinas y las zonas clave para la biodiversidad- la mayor parte del dinero, 546 000 a 737 000 millones de dólares, debe dedicarse a mejorar la integración del factor biodiversidad en los sectores económicos que la dañan: pesca, silvicultura, agricultura, construcción… En otras palabras, debe servir a financiar los “cambios transformadores” de los modelos económicos, según los describen los científicos de la Plataforma Intergubernamental Científico-normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES, por sus siglas en inglés)

1 billón de dólares que dañan al medio ambiente

El principal reto consiste en disminuir los flujos negativos: Cada año, todavía se otorgan a los Estados más de un billón de dólares, en forma de subvenciones, para actividades nefastas hacia el medio ambiente, como los combustibles fósiles, la agricultura intensiva o la pesca industrial. “Actualmente, las subvenciones otorgadas para energías fósiles representan la mayoría de esos flujos, y es algo que va a devastar la biodiversidad en los próximos años”, advierte Julien Calas.

Los autores del “Petit Livre" estiman que esas subvenciones podrían reorientarse hacia actividades favorables a la naturaleza -como la agricultura biológica o la planeación integrada del uso de los suelos y del agua- y así ayudar a superar el déficit de financiamiento necesario para la protección de la biodiversidad. 

Más de 80 % del financiamiento actual para la biodiversidad proviene de fondos públicos nacionales e internacionales. Aunque, afortunadamente, la inversión privada en la naturaleza está en aumento, al grado que en 2030 podría representar 45 % del total. Es en realidad una cuestión de sobrevivencia: de acuerdo con el Foro Económico Mundial, no menos de 44 billones de dólares de la actividad económica mundial, o sea más de la mitad del PIB mundial, dependen de servicios proporcionados por los ecosistemas y, por lo tanto, están expuestos a la degradación de los mismos. “Con la COVID se ha probado que una degradación del medio ambiente al otro lado del planeta puede tener repercusiones en cualquier otro lugar”, señala Julien Calas. “Invertir en la naturaleza es económicamente rentable para la humanidad”, asegura.  

La guía hace énfasis sobre ese tema: si algunas medidas de protección de la biodiversidad representan un costo económico, otras pueden generar rendimientos importantes para los actores económicos, al grado que en el futuro la naturaleza bien podría “autofinanciarse” si se logra implementar una serie de medidas bien enfocadas.

Préstamo de política pública en México

Para lograrlo, Le Petit livre de l’investissement pour la nature presenta más de 40 mecanismos financieros y 25 estudios de caso que ilustran la manera en la que los gobiernos, los bancos, las empresas y las ONG podrían efectuar dichas transformaciones.

En el capítulo « Generar », el libro expone el caso del programa de Reducción de las Emisiones Derivadas de la Deforestación y la Degradación de los Bosques (REDD+). El capítulo “Ejecutar” se centra en el sistema de garantías, una herramienta que puede favorecer la introducción de instrumentos provenientes del financiamiento privado en la protección de la biodiversidad. Por último, el capítulo “Catalizar” se interesa en el préstamo de política pública que la AFD concedió a México. En efecto, la AFD otorga préstamos basados en la política de la biodiversidad, que ofrecen a los países prestatarios un financiamiento flexible y líquido para apoyar las reformas políticas y las transformaciones institucionales, como es el caso con la política de conservación de la biodiversidad en México. “Hoy estamos en pláticas con México para dar apoyo a un proyecto de mejor integración del factor biodiversidad en el sector agrícola”, indica Julien Calas.

Con ocasión de la cumbre One Planet, la AFD decidió dedicar 30 % de su financiamiento climático a proyectos con impactos positivos para la naturaleza de aquí a 2025. Se trata de adoptar siempre que sea posible soluciones basadas en la naturaleza, que también son soluciones climáticas, como la agroecología, la gestión del agua y el saneamiento, las ciudades verdes y la planeación costera. La AFD también anunció que duplicará de aquí a 2025 todos sus financiamientos relacionados con la biodiversidad hasta llegar a cerca de 1 000 millones de euros al año. 


Descargar el Petit livre de l’investissement dans la nature (en francés)

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