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Tortuga marina
En primera línea frente al cambio climático, los países del Caribe deben mejorar aún más sus competencias y programas de educación en materia de resiliencia ante los efectos de dicho cambio, especialmente a nivel urbano. Entrevista a dos personalidades del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés): la profesora Michelle Mycoo, principal autora a cargo de la coordinación y el doctor Donovan Campbell, autor principal del capítulo titulado “Small Islands” (Pequeñas Islas).

Un curso en línea de seis semanas destinado a estudiantes y a profesionales del sector de la planeación, un concurso fotográfico sobre la resiliencia ante los efectos del cambio climático: la Agence française de développement (AFD) interviene en el Caribe. A través de su programa AdaptAction, reunió a la Organización de Estados del Caribe Oriental, la Universidad de Tecnología de Jamaica, la Universidad de las Indias Occidentales, la Universidad de las Antillas, el think tank ODI, Suez, Acacia y EnGen Collaborative (un grupo de expertos sobre género y medio ambiente), para identificar las especialidades de la región y atenderlas de manera óptima.

¿Cuáles son los principales desafíos relacionados con la adaptación al cambio climático en las zonas urbanas del Caribe?

Pr. Michelle MycooPr. Michelle Mycoo: En el Caribe hay muchas zonas urbanas que ya han sido directamente afectadas por la elevación del nivel del mar, las fuertes lluvias, los ciclones tropicales y las tempestades. En promedio, un 84 % de la población del Caribe vive a menos de 25 kilómetros de distancia de la costa, y un 33 % en las zonas costeras de baja altitud, es decir a menos de 10 metros por encima del nivel del mar. Los costosos daños causados por dichos eventos constituyen un reto mayor para los países del Caribe. Las pérdidas y daños anuales causados a viviendas, infraestructuras básicas y a la economía de las pequeñas islas ponen en riesgo la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

La región se ve confrontada a obstáculos que complican la adaptación al cambio climático en las zonas urbanas como son las restricciones de gobernanza y las limitadas capacidades en términos de recursos financieros y humanos. Entre los problemas más comunes podemos citar planes de desarrollo de infraestructuras y políticas urbanas obsoletos, así como normas y códigos de construcción arcaicos. También podemos mencionar una falta de coordinación entre agencias gubernamentales centrales y autoridades locales para supervisar las operaciones de construcción y las infraestructuras de drenaje.

El informe AR6 del IPCC también reveló que las pequeñas islas tienen sistemas institucionales y jurídicos que, a menudo, no son adecuados para la gestión de estrategias de adaptación, por ejemplo para una reubicación a gran escala. Además, los establecimientos urbanos informales representan un enorme reto para la renovación de viviendas y rara vez se encuentran en conformidad con las reglamentaciones en materia de urbanismo, salud pública y seguridad.

A pesar de todo, la reforma de la gobernanza urbana, la preparación de planes urbanos más sólidos y la puesta en marcha de políticas de ordenamiento territorial que toman en cuenta los riesgos relacionados con el cambio climático son otras tantas oportunidades y factores favorables para la adaptación. Para concretizar esas oportunidades, es importante que los decisores caribeños den prioridad al fortalecimiento de las capacidades de los recursos humanos a todos los niveles, así como a la educación, la concientización del público y a un mejor acceso a las informaciones y financiamientos relacionados con el cambio climático.


Leer también: Islas y ciudades costeras frente al cambio climático: por comunidades insulares resilientes (en inglés)


Dr. Donovan Campbell:  Como en otras regiones del mundo, el estrés térmico también se ha convertidoDr; Donovan Campbell en un problema mayúsculo en el Caribe. Si las temperaturas se volvieran insoportables, el modelo turístico basado en los pilares sol, arena y mar podría alterarse. Un modelo del que actualmente dependen muchos países en el Caribe. Las zonas urbanas también son islotes de calor y las ciudades de la región actualmente ponen en marcha medidas de adaptación basadas en los ecosistemas urbanos, tales como la creación de espacios verdes y la optimización de la eficiencia energética, con el fin de compensar los efectos del cambio climático.

La inseguridad relacionada con el agua también forma parte de los retos importantes a los que se enfrentan las ciudades caribeñas. A medida que aumenta la población de los centros urbanos y su demanda en agua, los recursos en agua dulce, que de por sí ya son limitados en varias islas de la región, sufren una acentuada presión.

El aumento del financiamiento climático es un elemento fundamental para los países del Caribe. Las pérdidas y daños causados por eventos meteorológicos extremos han aumentado. Las estimaciones financieras de las pérdidas y daños relacionados con el cambio climático que expone el informe AR6 del IPCC son mucho más altas que las mencionadas en los informes anteriores. En estos temas, existe un problema primordial que es central: el financiamiento mundial de la adaptación al cambio climático es insuficiente, lo cual amplía los problemas a los que la región se enfrenta.

El sexto informe de evaluación del IPCC (AR6) hace un llamado para ahondar la adaptación al cambio climático. En pocas palabras, ¿qué es la adaptación?

DC: La adaptación consiste en tomar medidas para enfrentar los efectos actuales o previstos del cambio climático. Se trata de un proceso que implica ir más allá de una aclimatación, de orientarse hacia medidas de largo plazo para responder con eficiencia a los riesgos e impactos climáticos.

infografías
¿Tienen los países del Caribe buena combinación de competencias y de capacidades en materia de recursos humanos? ¿Cómo valorizar mejor las competencias de las personas?

DC: Constituir un reservorio de conocimientos y adquirir competencias en los sectores prioritarios son centrales en el programa de desarrollo del Caribe. Desde hace tiempo se sabe que el enfoque tradicional que consiste en depender de los conocimientos y experiencias exteriores para hacer avanzar los objetivos de desarrollo no es viable.

Fortalecer las capacidades dentro de la propia región y poner a disposición de los profesionales caribeños que trabajan al más alto nivel de gobernanza una serie de cursos de nivel internacional permite diversificar y ampliar el vivero de talentos que necesitamos para tratar de manera eficiente los problemas de desarrollo. Esta lógica de autonomía del desarrollo es uno de los principios fundadores de la Universidad de las Indias Occidentales.

Esta institución trabaja con 26 países y más de 40 socios de los sectores privado y público para poner en marcha soluciones climáticas destinadas a la resiliencia y la creación de una zona climática inteligente. Ello permitirá no solamente proteger al Caribe sino también crear empleos y una nueva economía en el ámbito de las infraestructuras inteligentes a nivel climático.


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MM: ¡Sí!, en efecto, además de la Universidad de las Indias Occidentales, un creciente número de establecimientos de enseñanza superior del Caribe proponen clases sobre el cambio climático o contenidos de cursos relacionados con los impactos del cambio climático y la adaptación. Algunos de esos establecimientos proponen cursos sobre la conservación de la biodiversidad, la planeación económica sectorial, el ordenamiento territorial y la ingeniería. Por consiguiente, una nueva generación de profesionales que trabaja en las agencias responsables de los distintos aspectos de la adaptación se ha sumado a los rangos de los profesionales del Caribe.

La región necesitará un mayor número de profesionales con competencias más adaptadas y con mejores recursos humanos para atender de manera sistemática y completa a la necesidad de adaptarse al cambio climático. Las competencias en el lugar de trabajo pueden mejorarse gracias a talleres de desarrollo profesional continuo y a breves cursos en línea, especialmente diseñados para responder a las necesidades de los profesionales.

Los conocimientos indígenas y locales constituyen una valiosa ventaja para abordar la adaptación y la reducción de los riesgos de catástrofe relacionados con el cambio climático. ¿Cómo integrar esos conocimientos en el ordenamiento urbano convencional, la factibilidad de los proyectos y los enfoques pedagógicos?

DC: Cuando trabajamos con comunidades autóctonas, la colaboración es fundamental y la autonomía de estas siempre debe respetarse. En lo que toca a la planeación y los progresos del desarrollo nacional, es importante respetar los derechos de las comunidades a elegir su modo de vida y la manera en la que son utilizados sus recursos físicos y culturales.

Por ejemplo, Dominica tiene un ministro de Asuntos relativos a los Kalinagos, pero los Kalinagos también tienen un jefe y un sistema de gobernanza de su territorio.

En cuanto a la adaptación al cambio climático, el punto positivo es que muchas de las prácticas consideradas como benéficas para la naturaleza no son ajenas a los grupos autóctonos. El principio del “todos ganan” funciona por lo tanto mucho mejor de lo que creemos. Las comunidades autóctonas tienen mucho que enseñarnos sobre la manera de poner en marcha medidas de adaptación eficientes.

 

 

MM: Los conocimientos indígenas y locales constituyen una ventaja fundamental que puede integrarse al diseño de los parques urbanos y los frentes de mar, o bien en el ordenamiento del espacio urbano, por ejemplo plantando árboles de amplio follaje que dan sombra y moderan el efecto de islote de calor.
Los conocimientos indígenas y locales también pueden integrarse en el diseño de edificios. Las técnicas de construcción indígenas han influido en los métodos de construcción al mejorar la circulación del aire. Techos abovedados, ventanas de piñones o ventanas persianas y terrazas sombreadas generan un efecto de enfriamiento. Volver a una arquitectura vernácula es una manera de sacar enseñanzas del pasado para influir en los futuros métodos de adaptación al aumento de temperaturas.

La organización de talleres que se enfocan en implicar a las nuevas generaciones de constructores, arquitectos, urbanistas, arquitectos paisajistas e ingenieros durante sesiones de capacitación destinadas a los jóvenes profesionales puede contribuir al fortalecimiento de las capacidades y a la transferencia de conocimientos hacia la nueva generación. Además, se debería establecer un programa de tutoría para que los de mayor “antigüedad” puedan transmitir sus conocimientos y buenas prácticas a los jóvenes graduados.

 

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