Sismos, inundaciones, tifones… De la urgencia de la preparación a los riesgos de desastres naturales

publicado el 17 Octubre 2023
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Los habitantes de la zona vadean las aguas tras el tifón Vamco
Con motivo del Día Internacional para la Reducción del Riesgo de Desastres, el 13 de octubre, dos expertos del grupo AFD reiteran la importancia de contar con estrategias de prevención y preparación para limitar el impacto de los fenómenos meteorológicos extremos.

Inundaciones mortales en Libia con más de 100 000 desaparecidos, enormes incendios en las regiones mediterráneas, en Canadá, en Nueva Zelanda, sismos en Marruecos, Siria y Turquía, poderosos tifones en el Pacífico… El 2023 fue el año de los desastres llamados “naturales”. Estos generaron pérdidas económicas por 194 000 millones de dólares durante el primer semestre, una cifra muy superior al promedio del siglo 21 equivalente a 128 000 millones de dólares.

No obstante, la expresión “desastre natural”, tan empleada, no es la que mejor conviene a la extrema realidad que enfrenta el mundo. “No deberíamos hablar de desastre natural porque el balance catastrófico tiene que ver, ante todo, con la actividad humana”, apunta Guillaume Bouveyron, experto en la reducción del riesgo de desastres en la AFD. “La ocurrencia de un desastre es resultado, principalmente, de una falta de prevención y preparación, de construcciones que no respetan las normas, de la ausencia de una cultura del riesgo y de sistemas de alerta, o de una carente voluntad política para favorecer la resiliencia de los territorios.” 

Preparación y prevención para lograr sociedades resilientes

Aun cuando el calentamiento no supere los 1.5°C, el cambio climático va a contribuir a generar fenómenos hidrometeorológicos cada vez más frecuentes, intensos y con un mayor impacto sobre la población, los sistemas y sociedades. Invertir en estrategias de prevención y preparación al riesgo es, actualmente, una condición sine qua non para lograr que el mundo sea más resiliente: “La prevención y preparación constituyen los dos pilares de la reducción del riesgo de desastres. Se completan con la fase de respuesta urgente consecutiva al desastre, seguida por la fase de rehabilitación/reconstrucción. Estas distintas fases constituyen el ciclo de la gestión de los desastres”, explica Pauline Georges, a cargo de los proyectos Reducción del Riesgo de Desastres en Expertise France. En una publicación de 2019 titulada Adapt Now, la Comisión Mundial sobre Adaptación indica que el simple hecho de avisar con 24 horas de anticipación de la llegada de una tempestad o una ola de calor puede reducir en un 30 % los daños causados. Ahora bien, una de cada tres personas en el mundo no tiene acceso a estos sistemas de alerta temprana.

Crear una cultura del riesgo en la población es un factor de gran importancia ya que esta cultura permite una buena comprensión del fenómeno (por ejemplo, las tempestades), del grado de exposición de la población y las infraestructuras a dicho fenómeno, así como permite reducir su vulnerabilidad al reforzar su capacidad para enfrentarla. “La población es actora de su propia resiliencia”, señala Pauline Georges. “Imaginemos el caso de un ciclón. Si la población recibió capacitación para identificar y comprender los riesgos (lectura de los niveles de alerta, respeto de las consignas de seguridad emitidas por las autoridades, conocimiento de los planes de evacuación…), sabrá cómo comportarse para estar en seguridad. Lo cual puede limitar las situaciones de riesgo y ayudar a los servicios de rescate. También permitirá regresar más rápidamente a una situación viable, soportable y deseable”, indica Pauline Georges.

La reducción del riesgo al servicio del desarrollo

Las desastres “naturales” afectan especialmente a los países en vías de desarrollo debido a factores de vulnerabilidad como la pobreza, la urbanización rápida e informal, las desigualdades sociales o bien la falta de gobernanza y los conflictos. Las pérdidas económicas relacionadas con los desastres son 20 veces más importantes en los países en vías de desarrollo que en los países del Norte (en porcentaje del PIB). “Un solo desastre puede tener impacto en cada uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, como la erradicación de la pobreza, la reducción de las desigualdades, la eficiencia de los sistemas de salud o educativos, sin olvidar el impacto sobre los ecosistemas”, afirma Pauline Georges. El grupo AFD considera que la prevención y preparación a los desastres “naturales” deben formar parte de todas las políticas de adaptación, pero también de desarrollo, con el objetivo de construir sociedades más resilientes y justas. Por consiguiente, el Grupo ha creado diferentes instrumentos financieros (préstamos y subvenciones) y asistencias técnicas relativas a este tema. En Filipinas, Mauricio o Madagascar, la AFD respalda reformas estructurales a través de préstamos de políticas públicas enfocadas en políticas de reducción del riesgo de desastres.

Desde 2019, la AFD también financia préstamos de contingencia cuyos desembolsos están condicionados a la declaración de emergencia que hace un Estado a raíz de un desastre “natural”. Este instrumento financiero permite proporcionar liquidez para apoyar las reformas institucionales estructurantes en el ámbito de la gestión del riesgo y atender las necesidades inmediatas del Estado.


Más información: Adapt'Action, para una mejor adaptación al cambio climático


Proyectos en colaboración con ONG locales

En colaboración con las ONG, la AFD también apoya proyectos locales para reforzar la resiliencia de los actores institucionales y poblaciones expuestas a las desastres “naturales”. Por ejemplo, en Líbano, en las regiones de Ákar y Bekaa, en donde las inundaciones aumentan desde los años 2000, la AFD interviene en colaboración con los actores institucionales libaneses (DRM-U y CNRS-L) y un consorcio de ONG formado por Solidarité International, la Cruz Roja francesa y la Cruz Roja libanesa. El objetivo consiste en reducir el riesgo de inundaciones al movilizar a las comunidades, establecer planes de acción y favorecer la emergencia de un sistema piloto de gestión del riesgo a escala de las provincias. 

En Mozambique, un convenio de financiamiento entre la AFD, la Fundación para la Conservación de la Biodiversidad (Biofund) y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) se enfoca en fortalecer las capacidades de los actores locales para enfrentar los ciclones. El proyecto prevé, entre otras cosas, la restauración de un manglar en el delta del Zambeze. Barrera de protección contra la erosión, los fuertes vientos y las marejadas ciclónicas, esta solución basada en la naturaleza refleja las sinergias entre protección de la biodiversidad y prevención de los desastres naturales. El proyecto también prevé concientizar a los miembros de las comunidades a las que este va dirigido sobre las medidas que deberán aplicar en caso de inundaciones con la ayuda de la Cruz Roja francesa y la sociedad nacional de la Cruz Roja de Mozambique.

“En las zonas retiradas en donde el Estado no tiene capacidad para intervenir, las comunidades y sus redes de solidaridad constituyen la única respuesta inmediata para limitar el impacto de un desastre, y nuestra tarea consiste en proporcionar los recursos para poner en práctica las reacciones adecuadas”, sostiene Guillaume Bouveyron.


Más información: Proyecto ECO-DDR Mozambique


El Grupo también respalda la Plataforma de intervención regional Océano Índico (Piroi), a cargo de la Cruz Roja francesa en colaboración con la red de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de los países del Océano Índico. Este apoyo regional está enfocado en la intervención, preparación y atención a las consecuencias que tienen sobre la población los fenómenos climáticos, naturales y sanitarios. La zona está sumamente expuesta a los riesgos geológico y climatológico, así como a los efectos del cambio climático. Gracias a la fase 1 (2019-2021 a través de un financiamiento de 3 millones de euros), y la actual fase 2 del programa Tres Océanos, la Piroi duplicó sus capacidades de almacenamiento y cuenta con un hospital móvil a nivel regional. Muy pronto contará con un centro regional de asesoramiento, capacitación e innovación. 

Expertise France, el operador de asesoramiento técnico a nivel internacional al servicio de la resiliencia

En el ámbito de la reducción del riesgo de desastres, Expertise France ayuda a sus países socios con proyectos que se enfocan en reducir el impacto de los desastres y fortalecer la resiliencia de las comunidades, los sistemas y las instituciones. En Jordania, Expertise France, con financiamiento de la AFD, puso en marcha un proyecto que se enfoca en mejorar los medios operativos y la cobertura territorial de los servicios de protección civil de la Defensa Civil Jordana (JCD), en particular para la población de la provincia de Mafraq. El proyecto contribuyó a crear el Civil Protection Office y el Risk Assessment Office para mejorar los conocimientos sobre los riesgos territoriales a través de la elaboración de cartografías de los riesgos y la redacción de planes de contingencia. El mejor conocimiento de los riesgos junto con la capacitación de la protección civil en determinados riesgos (aguas rápidas, rescate y remoción de escombros) es la base para que los rescatistas brinden una respuesta operativa completa y adaptada a los desafíos.


Más información: Proyecto para mejorar el servicio de protección civil en Jordania


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